Un estudio reveló que las mujeres jóvenes
son más propensas a perseguir, atacar, controlar
y abusar psicológicamente de sus novios, parejas
o maridos.
De un sondeo norteamericano entre 25000 hombres , el 39%
confesó ser agredido físicamente.
Un 42% de las 2.500 estudiantes encuestadas de la Universidad
de Carolina del Sur confesaron sentirse bien ejerciendo
autoridad con un poco de violencia, en comparación
con un 14% de los hombres.
Al parecer, una nueva generación de mujeres, al
menos las norteamericanas, es más propensa que
los hombres a perseguir, atacar, controlar y abusar psicológicamente
de sus parejas, según se publicó ayer.
El
estudio lo encararon profesionales de la Universidad de
Florida (UF) y determinaron que hay "un cambio en
el punto de vista de las universitarias sobre lo que debería
ser el noviazgo o la relación de pareja".
Angela Gober es criminóloga de la UF y directora
de la investigación y destacó que "vemos
mujeres en relaciones que actúan diferente al pasado
y a sus madres.
La naturaleza de la criminalidad ha cambiado en las mujeres
y esto se refleja también en las relaciones íntimas
sin necesidad de que ello llegue al delito propiamente
dicho".
El estudio, que se basa en los resultados de una encuesta
entre 25000 estudiantes de la UF y de la Universidad de
Carolina del Sur así como de las UC de California,
fue determinante para reconocer el cambio.
Más del 39% de los hombres encuestados entre agosto
y diciembre de 2005 afirmó que fue agredido, sometido
u obligado físicamente por su pareja a hacer cosas
en contra de su voluntad frente al 27% del año
pasado y el 22% del 2003. El incremento del porcentaje
fue espectacular.
La
psicóloga Anne Polsbar dijo no obstante que "puede
que estas cifras existieran anteriormente, sólo
que los hombres se atreven a revelarlas ahora. Hasta no
hace mucho la figura dominante en el hogar era el hombre
y nadie se escandalizaba por ello. Ahora es la mujer la
que empieza a mandar y la que ordena y la que se enoja,
llegando a castigar o a reprender al hombre menos obediente
o que intente rebelarse o cuestionarle su nueva actitud,
pero por lo visto esto último es motivo de escándalo
y de preocupación cuando en el pasado, si sucedía
lo contrario, nadie parecía sorprenderse".
Al mismo tiempo, casi un 50% de las mujeres confesaron
sentirse cada vez más satisfechas dominando en
el hogar, mandando por el simple hecho de mandar, defendiendo
el ejercicio de su autoridad hasta con algo de violencia
y buscando apoyo y complicidad en otras mujeres con estas
tendencias que van en aumento con espectacularidad, en
comparación con el descenso del hombre macho dictador
hasta cifras que no llegan al 8% de los sondeos.
Así las cosas, para la experta psicóloga,
es posible que los ataques físicos que las mujeres
admiten haber cometido son en realidad "posturas
de dominio" que en nada se parecen a las agresiones
de ese 9% de hombres que pueden llegar a lesionar y hasta
a matar a una mujer. "La moderna dominación
femenina tiene componentes de disfrute y hasta de diversión.
La mujer moderna disfruta liberándose y se divierte
jugando con el cambio de roles que confunde al ex macho".
Y
añadió: "Creo que podría ser
también visto como una nueva dinámica en
las relaciones en términos de que las mujeres se
sienten más poderosas pero no saben explicar por
qué se sienten así ahora. Se sienten así
y actúan en consecuencia sin importarles por qué
está sucediendo este fenómeno. Muy pocas
mujeres son capaces de analizarlo y en un gran porcentaje
se trata de estudiantes o de chicas vinculadas al mundo
de la psicología o de la nueva figura y arquetipo
mujer-diosa. Se acabó la mujer feminista o de tendencias
lesbianas que buscaba eliminar al hombre. Ahora surge
esta mujer femenina y masculina en distintos niveles que
tiene a su pareja hombre a su lado y a quien le es fiel
pero a quien también le exigirá obediencia
y en algunos casos hasta sumisión. Nosotras descubrimos
el pantalón hace 50 años, ¿por qué
no hacer que ellos descubran el delantal y algunas cosas
más?".
Entre los actos de dominio preferidos por las nuevas féminas,
la experta logró agruparlos según los sondeos,
consultas y encuestas, en los siguientes: usar la fuerza
para obligar a la pareja a tener relaciones sexuales y
utilizar posiciones de dominio físico durante las
mismas, ordenarles cosas sin sentido como método
de diversión, organizarles tareas del hogar sin
previo aviso, reírse de la masculinidad, imponer
la feminidad en todo cuanto se les ocurra, obligarlos
a renunciar al arquetipo macho para conocer el arquetipo
mujer-diosa, obligarlos a servirles y a realizar actividades
de entertainments bajo estructuras manejadas desde códigos
femeninos, controlarles o cambiarles su vestuario, obligarlos
a hacer ejercicio y actividades para estar en forma o
como disfrute para contemplarlos teniendo desgaste físico
y más ejemplos que sonrojarían a las almas
más atrevidas.
"En cada mujer dominadora desde lo femenino -afirma
Polsbar- hay un alma creativa en busca de expansión
y quizá el advenimiento de la diosa que todas llevamos
adentro".
A
la pregunta de ¿qué sucederá con
el hombre?, surgen dudas. "Rendirse y someterse a
la diosa o tratar de imitarla para lograr ser una diosa
clonada en un futuro no muy lejano".
¿Es
éste el fin del hombre? "¡No! -asegura-.
Es el renacimiento del arquetipo diosa-mujer y el fin
del varón-macho que dará paso a un hombre,
si se me permite el término, ¡más
mujer!".